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Ser mamá: el desafío físico

Ser mamá: el desafío físico

Como madre y experta en acondicionamiento físico, siempre pensé que era injusto para una mujer tomar uno de los más grandes desafíos físicos (la maternidad) cuando se encuentra en el punto más débil de su vida. En el Pregnancy, nuestros cuerpos atraviesan tremendos cambios hormonales, anatómicos y metabólicos. Estos cambios pueden producir la pérdida de fuerza y causar nuevos problemas posturales. Después, tenemos este paquetito de alegría para llevar de un lado al otro, todo el tiempo, mientras estamos privadas de sueño y aún recuperándonos del parto.

De hecho, muchos aspectos de la maternidad son duros para el cuerpo. Conozco a muchas mujeres que sufren más jaquecas y dolores después del parto que los que tenían durante el Pregnancy. Por eso es importante para todas las madres, y especialmente para las primerizas, aprender a moverse correctamente y usar los músculos adecuados en las actividades cotidianas.

Comienza por asegurarte de hacer tres tareas comunes (breastfeeding, llevar en brazos a tu bebé y empujar el cochecito) de manera segura y efectiva, con los siguientes consejos.

Cómo breastfeeding a tu bebé

Los bebés comen mucho y con frecuencia. No es raro que las mamás se encorven para acercar el pecho al bebé o incluso que lo hagan cuando le dan el biberón. Esta posición encorvada, cuando se repite, puede causar dolor de espalda y mala postura. Concéntrate en tu postura y apoyo siempre que alimentes a tu bebé. Siéntate erguida y utiliza almohadas (algunas están especialmente diseñadas para breastfeeding) cuando alimentes a tu bebé. Eleva los pies sobre un taburete y quita presión de la espina dorsal. Intenta mantener una posición neutral de la espina dorsal, la curva natural de la espina erguida, no te encorves sobre tu bebé. Ten a mano lo que necesitarás, como agua, teléfono y babero para que no tengas que girar o inclinarte para alcanzarlos mientras amamantas a tu bebé.

Cómo llevar en brazos a tu bebé

A los bebés les gusta estar en brazos y, por supuesto, a nosotras nos encanta cargarlos. Pero cada vez que cargamos preso extra, corremos el riesgo de lesionar y desequilibrar nuestros músculos, lo que a su vez puede causar dolor. Haz todo lo posible por cargar a tu bebé cerca de ti y hacia el centro de tu cuerpo. Evita cargar a tu bebé apoyado sobre la cadera, una posición que puede causar problemas en los hombros, la cadera y la espina dorsal. Concéntrate en mantener tu espina dorsal erguida cada vez que tengas a tu bebé en tus brazos. Lleva los hombros hacia atrás y bríndale apoyo a tu espina dorsal al involucrar (activar) tus músculos abdominales cuando levantas o cargas a tu bebé.

Cómo empujar el cochecito

Un paseo en cochecito es una gran forma para que tú y tu bebé salgan sin tener que cargar su peso. Sin embargo, hacerlo del modo correcto es fundamental para evitar lesiones y ganar la fuerza deseada. Primero, asegúrate de estar empujando un cochecito que permita adoptar una buena postura. Por ejemplo, si el cochecito es demasiado bajo para ti, tendrás que encorvarte para empujarlo. Mantén las muñecas en posición neutral, derechas y no inclinadas hacia ningún lado. Mientras caminas, abre camino con el pecho y contrae los músculos abdominales. Mantén los pies y rodillas mirando hacia adelante, y presiona los hombros hacia abajo y atrás (recuerda, tus hombros no deben quedar colgando). Evita trabar los codos y encorvarte, estos son los dos errores posturales más comunes cuando empujas un cochecito.

Una visión global

A medida que trabajas por volverte más fuerte, no olvides apreciar todo lo que ha experimentado tu cuerpo para crear este pequeño milagro. Continúa comiendo, ejercitando y descansando como si aún estuvieras alimentando una vida. Lo estás haciendo: tú y tu bebé dependen de tu buen estado de salud. Este es un momento para recargarte, no para agotarte. Concéntrate en beber mucha agua, ingerir alimentos nutritivos e integrales y realizar actividad moderada a diario.



Una vez que tu médico te dé la luz verde, puedes comenzar a ejercitarte, aumentando lenta y gradualmente la duración y la intensidad del ejercicio. No te rindas si no puedes encontrar el tiempo o la energía para realizar una sesión de ejercicio tradicional. En cambio, haz caminatas cortas o algunos ejercicios de estiramiento cuando puedas. Y nunca es demasiado temprano para comenzar los ejercicios de Kegel, en los que contraes los músculos que detienen el flujo urinario, para ayudar a fortalecer los músculos del suelo pélvico.



Tu objetivo es restaurar y mantener lo que se pueda haber perdido en la transición a la maternidad. Ese pequeño bebé necesita alimentarse, muchísimos cambios de pañal, amor y atención constantes, y una madre fuerte que pueda hacerlo todo.

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