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¿Cómo sobrellevar el sangrado de los pezones al amamantar?

¿Cómo sobrellevar el sangrado de los pezones al amamantar?

Pregunta: ¿Es común que los pezones sangren cuando uno comienza a amamantar? ¿Hay algo que pueda hacer para aliviar el dolor y reducir el sangrado? ¿Debo dejar de amamantar? Mi hijo tiene 1 semana de vida.

Respuesta: Por favor, no dejes de amamantar. Cuando empiezas a amamantar, te pueden doler los pezones y también se pueden agrietar y sangrar. Esto puede deberse a los cambios que se producen en la piel después del parto o a que tu bebé no se sujeta bien al pecho. A medida que el suministro de leche se equilibra durante las primeras semanas, es normal que sientas los senos hinchados (llenos de leche), lo que resulta incómodo y puede hacer más difícil para el bebé sujetarse de manera adecuada al pecho. Cuando el bebé está en la posición correcta y "agarrado", el pezón y gran parte de la areola (la parte oscura que rodea al pezón) se introducen bien en la boca del bebé. Los labios y las encías del bebé deberían estar alrededor de la areola y no tirando del pezón. Puedes pedir a tu esposo, a una amiga que haya amamantado o a un profesional de la salud que te observe mientras amamantas para asegurarte de que tu bebé esté bien sujeto al pezón.

Cuando se curen el agrietamiento y el sangrado, no te alarmes si tu bebé escupe sangre en pequeñas cantidades o encuentras pequeños rastros de sangre en sus heces. Esto se debe a que probablemente haya tragado sangre de los pezones agrietados. Esta sangre que tragó no es perjudicial para el bebé.

Mientras tanto, para aliviar el dolor y el sangrado, extráete leche a mano o con un extractor de leche antes de amamantar a tu bebé para intentar reducir la hinchazón y que pueda sujetarse mejor. También puedes aplicar compresas tibias o tomar una ducha tibia antes de amamantar para ablandar los senos. Alterna la posición en la que amamantas y, hasta que se curen los senos, empieza a amamantar con el seno menos dañado y limita el tiempo en el mismo. Debes seguir amamantando con frecuencia, entre 8 a 12 veces cada 24 horas, ya que ello evitará que el bebé chupe con mucha fuerza en cada toma debido al hambre. Para curar la piel, limpia los senos con cuidado con un jabón suave durante la ducha diaria y enjuágate bien. Luego coloca una porción del tamaño de un guisante de tu leche materna o de lanolina modificada medicinal en los pezones para evitar la resequedad. Usa sostenes o almohadillas para sostenes que no estén forrados con plástico y cambia las almohadillas con frecuencia. Prueba algunas técnicas de relajación, como respirar profundamente o escuchar música relajante antes o después de amamantar, para aliviar la incomodidad.

Llama al profesional de la salud o consultor de lactancia si los senos no se curan o sigue siendo incómodo amamantar. El momento de amamantar debería ser placentero para ti y para tu bebé. Amamantar a tu bebé es una de las mejores cosas que puedes hacer por él. ¡Buena suerte!

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