No explotes cuando veas un charco cerca o debajo de tu hijo cuando ya ha hecho el "entrenamiento para dejar el pañal". En cambio, señálalo, expresá tu pena, cámbiale la ropa rápido, ayúdale a limpiar el charco y pon la ropa húmeda a lavar. Tu hijo puede ayudar a limpiar y es importante que lo haga, pero trata de no convertir esta experiencia en una situación de culpa. Gritar y tener largas discusiones tampoco ayudará.